Campeche, Campeche.-
A Urgencias del IMSS llegan Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera, consternados por la muerte de un trabajador petrolero, y porque 45 más resultaron heridos al volcarse el camión que los transportaba al mitin de la campaña presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI), en esta ciudad.
Entran los Peña Rivera al mundo del dolor traumático. Ven hombres con la cabeza vendada, el cuello sostenido en collarín, hombros al desnudo, pechos molidos.
Un hombre está en el quirófano. Es el reporte que recibe Peña y pide la información en general, el saldo del accidente, para saber, dice, en qué pueda ayudar.
“Dios te bendiga a ti y a tu familia”, dice Peña a Sergio Martínez Reyes, uno de los lesionados con más fracturas.
A José Ramírez Estudillo le comenta: “No te muevas, lamento mucho lo que pasó; sé que venías en apoyo a un servidor”.
El director del Hospital de Especialidades, el doctor Manuel Gracián, da cuenta, hay 17 hospitalizados, los más graves, en otros establecimientos otros 17, con lesiones menores. Los familiares del fallecido, Jorge Ovando, no están.
Por ellos llegó preguntando Peña. A la espera de saber de la familia del fallecido, camina en ese recinto de las Urgencias médicas, se acercan varios hombres sentados en sillas de ruedas y acostados en camas, y les dice que se solidariza con ellos.
Se acerca y quiere tocarlos, pero reconoce que ello sería reavivar el dolor por los golpes del choque que ocurrió en el entronque de la carretera Campeche-Mérida.
“Iba la campaña, sin incidentes. Espero que no tengamos otro accidente”, comenta Peña a médicos y dirigentes petroleros.
Peña se descuida y al decir “ánimo” a un lesionado, lo toca del hombro, y le motiva algo de dolor adicional. Se disculpa.
En silencio, con los ojos que indicaban que en su cuerpo había dolor, Gustavo Ramírez permanece atento a un Peña consternado, igual que Angélica Rivera, quien no se ha dado cuenta que está en la mira de las enfermeras, que le pedirán unas fotos, aun en ese cuadro de aflicción.













